Semblanza de Arduín Darío Barbieri

Hoy se cumplen cinco años de la partida de nuestro fundador y mentor, Arduín Darío Barbieri. Un hombre al que recordamos con mucho cariño, no sólo por su participación en el nacimiento y desarrollo de esta empresa, sino también por sus grandes valores.

Darío era un hombre que creía en el trabajo; que entendía que su labor al frente de la empresa tenía sentido en la medida que ayudara a hacer mejor la vida de las personas. En ese sentido, era un verdadero humanista.

Ya desde sus inicios en el taller de Ramos Mejía, Bs. As., Argentina; su filosofía empresarial se caracterizó por cuidar la calidad tanto de sus productos como de las relaciones que mantenía con sus clientes. Buscaba estrechar lazos basados en la confianza y la transparencia, y no pocas veces sus clientes terminaban convirtiéndose en verdaderos amigos.

Cuando la empresa comenzó a crecer, Darío conformó su primer equipo de trabajo. Y allí puso en práctica una política que se ha convertido en un rasgo esencial de la personalidad de la empresa: “la gente está primero”. Darío sabía que el bienestar de sus empleados era clave para el éxito de su emprendimiento, y por eso se ocupó siempre de que sus condiciones de trabajo fueran las mejores posibles. Había, sin duda, un deseo sincero de procurar el bien en aquellos que lo acompañaban día a día en la materialización de su sueño.

Este cuidado por el otro refleja una gran voluntad por dignificar el trabajo. Y aún hoy, a pesar de los grandes cambios que ha sufrido la empresa en todos estos años, se honran esos mismos valores y se sigue poniendo a la gente en primer lugar. Barbieri cuida lo que más valora y promueve, de esta manera, una política de retención tácita. Una que hace que gran parte de sus empleados la acompañen desde sus inicios, y que constituye, para muchos, la clave de este presente venturoso.

Honestidad, transparencia, respeto, solidaridad y compromiso: estos son los principios que Darío cultivó en su empresa, y también en su familia. Quienes lo conocieron pueden dar fe de que lo guiaba un gran sentido de la responsabilidad, y que a través de su trabajo buscó honrar aquello en lo que creía.

No es frecuente encontrar personas que encarnen aquello que predican. Pero si la vida nos pone alguna en nuestro camino, debemos sentirnos afortunados: allí hay alguien que puede enseñarnos algo valioso.

El ejemplo de Darío perdura entre nosotros, aún hoy.

1 Comments

  1. Buenas tardes, por lo que he visto y leído de Don Dario,me deja una imagen que como ser humano,padre,jefe,tubo que haber sido una hermosa persona.
    En la profundidad de la mirada,muestra una paz interior,la bondad,y la inteligencia para armonizar su entorno.
    Felicito a su familia, por haber tenido la oportunidad de compartir y convivir ,con tal excelente persona.Que en paz descanse.

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